De lo que estamos antojados, pero nunca conseguiremos

No hay nada más harto para cualquier persona del común que antojarse de algo sabiendo que difícilmente o jamás lo va a poder tener.

Así como un niño se antoja de un merengue en la puerta del colegio, nosotros también nos antojamos, no de cosas para comer, pero si del carro del vecino, el trabajo del vecino, el puesto de vecino y hasta la mujer del vecino, la verdad, ¡a todos nos pasa!